Mes: mayo 2015

SUNGLASSES

Más que el aspecto estético, la importancia de las gafas de sol radica en su protección frente a los rayos ultravioleta que dañan nuestras estructuras oculares: la córnea, el cristalino o la retina pueden ser los peor perjudicados con queratitis, cataratas o degeneración de la córnea en un futuro. Es además, importante usarlas todo el año porque aunque menor, en invierno esa radiación ultravioleta mantiene la actividad.

Una gafa de sol ideal debe tener filtros de protección (nivel 4 y con espejo en casos de deportes acuáticos o de nieve), oscuridad media, protección frontal y además lateral. Cobra especial relevancia que no sean de plástico, porque las “gafas malas” filtran la luz visible pero no la ultravioleta, producen por tanto una dilatación de la pupila y de ahí que entre mayor radiación, llegando a provocar lesiones que puedan dar la cara en un futuro y de manera irreversible. De todo esto, podemos deducir lo que ya nos vienen avisando desde hace tiempo y no es más que es mejor no llevar nada que llevar unas gafas de sol malas.

Aún con estos datos científicos de por medio, destacando el aspecto práctico, casi todas caemos rendidas a este accesorio!

En este post os enseño algunos de mis modelos favoritos. Como ya sabéis, mi gusto suele ser bastante clásico, de hecho cuando le he enseñado la selección a mi madre me ha dicho “Marta, son todas iguales”, pero reconozco que las gafas de sol me chiflan y probaría con todas!
  

 

Hace un par de veranos los cristales polarizados nos conquistaron, de hecho parecía que llovían Knockaround del cielo, yo reconozco que me encanta verlas pero no me veo con ellas! Efectivamente dos años atrás me enamoré de estas Carrera pero luego no me acabaron de convencer, aún así esta temporada Massimo Dutti nos presenta estas en naranja que dentro de lo clásico tienen un toque moderno. Las de Uterqüe de cristal amarillo verdoso están diseñadas para las atrevidas, son una monada!
  

Ya en el periodo estival de 2014 fueron un boom las monturas de madera, pero aún así prometen conquistarnos este verano! Este modelo de Parafina que vi en en un showroom hace unos meses en Coruña me encantó, por no hablar del modelo Clubmaster de Ray-ban con el clásico carey convertido a madera… preciosas! Las primeras son de Glasswood, una firma relativamente joven que tiene su taller en tierras gallegas y de donde proceden la mayoría de sus materias primas.
  

Había oído hablar de ellas y había visitado la página, pero hasta que las vi en una tienda y nos presentaron no caí rendida a sus pies. Hace un par de semanas me di un capricho (realmente me lo dio mi abuela) con estas gafas de Mr Boho (las primeras de la foto). Había mogollón y no era capaz de decidirme por unas, así que al final me quedé con las primeras que me probé y a las que fueron directamente mis ojos. Son asequibles y además hay mogollón de modelos y monturas diferentes.
  

Refinadas y distinguidas miren por donde se miren e inspiradas en los años 50, son la última tendencia. Seguro que tenéis algunas por casa y si no siempre podéis visitar el armario de vuestras abuelas (la de cosas geniales que se encuentran)!!
  

¿Y qué sería de nosotros sin el clásico carey? El año pasado me compré el modelo Erika de Ray-Ban (las primeras de esta foto) y creo que nunca he llevado unas gafas tan ligeras, ni te enteras de que las llevas puestas! Sin embargo el modelo Round Fleck (las segundas) promete ser digna heredera de las Clubmaster clásicas (con estas llevo 7 años y siguen sin cansarme).

 

Por último os dejo con una marca que he descubierto recientemente. Me han encantado todas y no podía decantarme por ninguna.
  

Espero que os gusten!

M

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CLÁSICA BLANCA

   

 

Hay cosas –suelen ser las que realmente importan– que solo aprendes a valorar con el tiempo, cuando la madurez hace su aterrizaje silencioso y tu actitud se relaja. Ocurre con el vino, con el jazz y ocurre con la camisa blanca. A los 15 años resulta la prenda menos femenina del mundo y a los 20 simplemente es aburrida, el adjetivo más tenebroso que pueda existir en ese momento de la vida. Pero cuando estás al borde de la treintena empiezas a descubrir lo cómodo que resulta sentir el tacto del algodón, aprendes que el blanco es el mejor color del mundo –con permiso del negro– y, sobre todo, entiendes que hay pocas cosas más sexies que una camisa despreocupadamente desabrochada.


   

  

 

Y eso es precisamente lo que la diferencia de otras prendas que ocupan eso que llaman el fondo de armario, como los vaqueros o el LBD: la camisa blanca llega más tarde, de manera tranquila, como consciente de que llegará su momento. 

Hace poco leí este artículo de Cecilia Casero para Vogue y me pareció una descripción de lo más apropiada. Lo cierto es que este post huele a autoconvencimiento. Esta mañana, como todas, no tenía que ponerme. En esta ciudad es complicado amanecer con el mismo cielo que anochece, así que decidí recurrir al clásico de cualquier estilista de “una camisa blanca y unos vaqueros”. Y es que me he visto mayor, me ha dado la sensación de que podrían confundirme con cualquiera de las madres del colegio por el que paso de camino a la clínica. Me encantan. Me encanta verlas, me enamoro de ellas en las perchas y todas me parecen diferentes. Tengo muchas, pero ninguna me hace sentir completamente cómoda. Como prenda, elegante, versátil, pero yo aún no he encontrado el toque de feminidad por el día para mí. 


   

  

  

  

 

Sin embargo de noche las adoro, y más si escapan un poco del modelo clásico!! Parece que subida a unos tacones hasta esto se ve diferente!! Con unos shorts vaqueros y unas sandalias originales, un pitillo negro y unos salones o unas bermudas fluidas… Se presta a todo!!


   

  

  

 


¿Y a vosotras? ¿Os gustan?

M
  

  

Salon Hits

Hoy quiero hablaros de una gama de productos que llevan 3 años salvando mi pelo. Mantenerlo largo como hacía yo hasta hace unos meses es muy complicado, pero gracias a estos productos pude conseguirlo de una manera muy sencilla.
  
Primero descubrí el spray 11 Benefits, gracias a la web Bopki, en la que fui seleccionada para probar el producto. Se trata de un líquido polivalente, super hidratante y protector térmico para plancha y secador.

  
Lo que más me gustó en un principio fue el olor. En este sentido, me recuerda a los productos Aussie, pero sin duda los resultados (al menos para mí) son infinitamente mejores. Se aplica con el pelo húmedo antes del secador, y queda muy suave.

  
Pero lo que realmente me conquistó fue el aceite Oro Líquido. Con un olor dulce y muy agradable, es un verdadero milagro para las puntas. No se me abren desde que lo uso y no engrasa el pelo, dato a tener en cuenta en una persona con el pelo graso como yo.  Se puede usar con el pelo húmedo, y también una gotita para dar el toque final con el pelo ya listo. Queda muy suave y no se encrespa con la humedad.

  
A pesar de llevar el pelo mucho más corto ahora, sigo usando estos productos, a los que he añadido el champú y acondicionador Oro Líquido, que huelen igual de bien, y me permiten seguir cuidandome el pelo para evitar tener que cortarlo muy a menudo.
Podéis encontrarlos en todo tipo de establecimientos a un precio muy asequible.
¡Merece la pena!